“EL DESPERTAR INTERIOR” TALLER DE SILENCIO Y MEDITACIÓN CREATIVA

Publicado en 3/09/2016

“EL DESPERTAR INTERIOR” TALLER DE SILENCIO Y MEDITACIÓN CREATIVA

Os proponemos un proceso de desarrollo espiritual a lo largo de varios encuentros de silencio. Un camino que permita aproximarnos a nuestro ser interior y relacionarnos con nosotros mismos de una manera más amorosa y compasiva.

Estos encuentros tienen lugar dos lunes al mes, de forma quincenal. Una vez formado, el grupo se cierra a nuevos integrantes. Consideramos que el proceso de profundización necesita unas condiciones básicas: compromiso de asistencia y estabilidad.

Para acompañar el proceso, nos servimos de:

  • Espacios guiados de silencio, integrando diversos estilos de meditación.
  • Meditación creativa a través del movimiento, el sonido, los sentidos, la expresión artística…
  • Prácticas de atención plena focalizada y abierta.
  • Conciencia sensorio-corporal.
  • Meditación en torno a las emociones. Acompañamiento en las emociones difíciles.
  • Observación meditada de los pensamientos.
  • Meditación y desarrollo de la compasión.
  • El camino del Ser y el desarrollo del “testigo interior”.
  • El cultivo de la práctica cotidiana de la meditación.
  • Meditación y responsabilidad social

Pueden participar personas con diferentes grados de experiencia en meditación (iniciación y profundización).

Hemos propiciado en estos años un espacio de silencio, no para acallar las voces del cuerpo, los sentimientos y los pensamientos, sino para escucharlas; para tomar conciencia de sus estados, necesidades y deseos, y hacer calma y silencio en ellos; de forma que podamos acceder al silencio más profundo, de donde brota la ternura y la compasión hacia uno mismo y hacia los demás. Consideramos que el Amor es la auténtica manifestación del Despertar Interior.

En el taller ofrecemos un itinerario progresivo, en el que se trabajan aspectos psicológicos y espirituales. Las propuestas que hemos ofrecido han tratado de integrar la atención y la conciencia en el momento presente de las principales dimensiones humanas:  corporal, emocional, mental, relacional y espiritual. Es un trabajo fundamentalmente experiencial. La breve teoría, que se da en determinados momentos, nos ayuda a marcar el rumbo y aclarar dificultades. Este trabajo se ejerce a distintos niveles de profundidad. Para las personas que nunca habían contactado antes con la meditación, permite una aproximación al silencio y un proceso de autodescubrimiento y autocuidado. Para aquellas que llevan un tiempo de trabajo personal (psicoterapia, formación, meditación), es un espacio que abre puertas de integración y da nuevas luces de evolución.

Promovemos en un primer momento la atención a la respiración y al cuerpo, para equilibrarlo neurológicamente, tomar conciencia sensorial y liberar sus tensiones. El trabajo de observación de las sensaciones corporales tiene la intención de encarnar, habitar y tomar conciencia del cuerpo (el cuerpo en quietud, el cuerpo en movimiento, el cuerpo como receptáculo de nuestras emociones, y como lugar de asiento de nuestro Ser). En algunas sesiones, aportamos un trabajo energético para activar el cuerpo físico y aumentar la lucidez mental. Ello facilita la atención, la observación y la concentración en el silencio meditativo.

Los aspectos psicológicos se abordan a través de la observación de los pensamientos y las emociones. Buscamos reconocer el falso-yo, que se construye a través de la mirada de los otros, y desde etiquetas internas y externas relacionadas con la identidad distorsionada que asumimos como propia. Este falso yo contiene una serie de creencias y patrones de pensamiento incorporadas a lo largo de nuestro desarrollo. Desde el silencio se realiza una observación lúcida y consciente de los mismos.

Proponemos la observación de las emociones y aprendemos a acogerlas sin los mecanismos de evitación habituales, sin dramatizar, sin magnificar…, desarrollando una mirada compasiva y no enjuiciadora  a las mismas.  Nos acercamos a las emociones “difíciles” y a otras más positivas, fomentando un equilibrio y una regulación emocional.

El corazón de este proceso es el desarrollo de una conciencia compasiva, que nos permite, a lo largo de diversas meditaciones y visualizaciones, ir tejiendo un lecho de bondad amorosa donde contemplarnos, y desde donde pueda ir dándose una auténtica transformación. Observamos que el desarrollo de la aceptación y la mirada compasiva, amable y acogedora, restablece la conexión interrumpida con uno mismo y permite a la persona acompañarse con amor. Esto favorece la reconstrucción de áreas dañadas o carenciales en los vínculos de apego, a partir del autoacompañamiento y el fortalecimiento del yo, el perdón y la reconciliación con el daño recibido o causado.  Esta transformación interior desarrolla a su vez la responsabilidad social y el compromiso en libertad de revertir al mundo la misma mirada limpia y acción compasiva que se han experimentado internamente.

El taller integra también la creatividad y la belleza como una forma de conectar con nuestras emociones y con el Ser, a través de la expresión artística (la música, la danza, la escritura, la pintura….). De forma especial, proponemos la escritura como una herramienta para reconocer y registrar cognitivamente la experiencia interior, de forma que podamos ponerle nombre y quede arraigada en el Ser.

En este taller es importante la interacción silenciosa con el grupo. Propiciamos una forma de contacto que permite el reflejo de la mirada de los otros, experimentar la humanidad compartida, sentir la relación dialogal yo-tú, y también la unidad: somos uno en el proceso de abrirnos a nuestro Ser, que es el mismo para todos. El grupo es un apoyo en el camino a lo largo del año. De ahí la importancia de la estabilidad y el compromiso de asistencia.

Empezamos cada día con una expresión breve y libre para recoger el eco de la sesión anterior y nos despedimos con un pequeño gesto expresivo de la experiencia compartida. Conectamos también con la gratitud por lo recibido y con la intención de trasladar lo experimentado a nuestro entorno y a todos los seres humanos.

En cada sesión vamos ejercitando la consciencia presente, el desarrollo del OBSERVADOR interno.  Esto nos permite hacer un entrenamiento gradual a la vez que una mayor profundización, de forma que podemos acceder a niveles más profundos, a  la conexión directa con el SER, con el Silencio, con el Amor. Es una vivencia individual, experiencial y no mental del Ser de cada uno.  Es una experiencia para ir desarrollando un estado de PRESENCIA. Saborear para seguir buscando, abriéndose …

En suma, hemos observado a lo largo de estos años que éste es un trabajo potente, abierto a distintas profundidades según el momento de la persona, gradual y progresivo. Intuitivo y flexible, porque se va amoldando a las necesidades del grupo. Que abarca tanto los aspectos psicológicos como espirituales. Donde desde el principio las actitudes de acogida, de respeto, de cercanía  propician un ambiente de exploración protegido que permite que cada uno se lleve lo que necesita en ese momento.

 

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